Han volado los días, aunque de vez en cuando se quedan estancados.
Hemos hablado, reído y llorado, incluso al mismo tiempo. Me he quedado a solas con mis miedos y todo lo pestilente que hay en mi; has estado ahí y contigo he solucionado y conversado lo que hemos podido.
Mi alma ha gritado en toda su extensión y he maldecido el devenir de las cosas, me he dejado consumir por esa angustia corrosiva, es ceguera tan dañina y has estado ahí riendo y llorando conmigo a la distancia.
Soy inconforme y a veces descorazonado; tú me conoces y se que dirás que yo tengo un gran corazón; tú me conoces. Tiendo a casi siempre estar errado y la verdad me odio cuando tengo la razón, porque he desconfiado y me odio cuando me equivoco porque he desconfiado.
He decidido confiar, decidí estar un poco en paz y de pronto, toda esa pasión iracunda ha desaparecido así como así y me odio otro poco por no sentir ese fuego, esa angustia punzante que me hacía tambalear.
Pero recuerdo que tú eres electricidad, explosión; tú no me corroes, tu me ensanchas, me haces sentir grande entre los hombres, generas ternura y por momentos me sacas de la tierra. Tú eres aquella sobre la que vertí mis lágrimas, el lienzo sobre el que he pintado mis deseos mas puros, eres mi talón de Aquiles, mi esperanza, eres olor a manzanilla y a ti mujer hoy te escribo porque te extraño, como se extraña la brisa al mediodia, te extraño porque hay muchas miradas y ninguna es la tuya. Porque ya no quiero imaginarte, quiero que tus ojos me digan cuanto me conocen, besarte, mimarte, sentir tu latido otra vez junto al mio.
N.B
No hay comentarios:
Publicar un comentario