Como una asignación, me pidieron que escribiera un discurso emotivo/dramático/desesperado de alguien que esta pronunciando sus ultimas palabras, esta condenado a muerte o simplemente sabe que morirá. Esto fue lo que escribí.
Querido pueblo chileno, es seguro, que cuando estén escuchando esto, ya me hayan asesinado. Les hago llegar este mensaje porque me niego a que mis ultimas palabras sean el eco de mi silencio. El silencio que tanto buscan estos criminales de uniforme militar, que el día de hoy, han arrancado a Chile de su corazón.
Yo creo en Chile, en uno justo y democrático.
Yo no me rendiré, porque ustedes chilenos me han hecho el portador de su voz; desde los campos, las minas de sal y el puerto de Valparaíso ustedes me han dado vida.
El día de mañana, cuando mis ojos estén cerrados para siempre, los traidores escucharan el eco de la sangre chilena, porque mientras el pueblo sufra y el poeta ante, vivirá Salvador Allende.
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